Bereshit 2:22-3:1 (2:25-3:1) – La serpiente, más que un animal

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BERESHIT 2:22-3:1 (2:25-3:1)
LA SERPIENTE, MÁS QUE UN ANIMAL


Bereshit 2:22-3:1 (2:25-3:1) – Y ambos estaban desnudos, el hombre y su varona, y no se avergonzaban. Y la serpiente era astuta, más que toda vida del campo que יהוה Elohim había hecho.


Este verso es una bisagra entre la creación y la caída, es un puente que une lo acontecido en los dos primeros capítulos, con lo que ocurrirá a continuación, de modo que no se interrumpe la lectura, sino que se continúa de forma natural, siendo parte de las toledot de los cielos y la tierra.

También nos presenta el estado del hombre y la mujer cuando fueron creados, una información que vertebra el texto, y que se aprecia por la repetición de la palabra “desnudo” o “desnudos” en el capítulo (2:5; 3:7; 3:10; 3:11), observando que ese estado no provocaba vergüenza antes del pecado, pero que después fue algo que cubrir, y una razón para tener miedo de יהוה.

En hebreo la palabra desnudo es arom y significa:

AROM – H6174
ערם o ערום
De H6191 (en su sentido original); desnudo, sea parcial o totalmente.
Se traduce por: desnudo.

En la Septuaginta se tradujo por gumnós, y se refiere a las cosas expuestas ante la escudriñadora mirada de un Dios que todo lo ve (Hebreos 4:13). Por tanto, el hombre y su varona además de estar desnudos físicamente, también estaban expuestos ante יהוה, ese era su estado natural, sin afección por el pecado, y no se avergonzaban, bush en hebreo.

BUSH – H954
בוש
Raíz primaria; propiamente palidecer, i.e. por implicación avergonzarse; también (por implicación) estar desilusionado o atrasado.
Puede traducirse por: afrentar, avergonzar, burlar, confundir, confusión, confuso, deshonrar, malo, ruborizar, secarse, tardar, vergüenza.

Este verso introduce una criatura de forma particular: la serpiente, en hebreo nahásh.

NAHÁSH – H5175
נחש
De H5172 serpiente (por su siseo).
Se traduce por: áspid, culebra, serpiente, víbora.

De tal manera que cualquiera que lea este verso, entenderá que el personaje en cuestión es una serpiente, y así es desde un punto de vista literal.[1] Y a pesar de lo fabuloso de una serpiente parlante, el asna de Bilam/Balaam también habló, y aunque no podemos explicar cómo, más allá de la intervención divina (Bemidbar/Números 22:28-30), creemos que así fue, como también en todos y cada uno de los milagros presentes en las Escrituras.

Ahora bien, continuando con la literalidad, la serpiente es más que un animal, ya que en hebreo nahásh es también una raíz primaria, cuyo sentido amplía la perspectiva acerca de esta criatura.

NAHÁSH – H5172
נחש
Raíz primaria; propiamente sisear, i.e. susurrar un conjuro (mágico); pronosticar.
Se traduce por: adivinar, agorero, agüero, experimentar, hechicero, sortílego.

Así que a la luz de estas definiciones, el nahásh es un ser que sisea o susurra (como una serpiente) un conjuro, actuando como hechicero o adivino, en oposición a יהוה y su Palabra.[2], [3] Pero aún podemos aprender algo más acerca del ser que tentó a la varona en Eden.

En el último libro de la Biblia se nos habla de esta serpiente. En el capítulo 12 de Apocalipsis, Juan ve de dos grandes señales en el cielo, una de ellas es una mujer embarazada, y la otra es un gran dragón escarlata, con siete cabezas, diez cuernos, y siete diademas en sus cabezas. En ese mismo capítulo, en el verso 9 se nos revela que ese gran dragón es la serpiente antigua (arcaica o primitiva), que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero, y también dice que es el acusador de nuestros hermanos (Apocalipsis 12:9; 20:2). Por tanto, la serpiente del libro de Bereshit es un gran dragón escarlata con siete cabezas y diez cuernos, y 7 diademas, una en cada cabeza.[4] Esta es la criatura que tentó a la varona en el huerto de Eden. Ahora, esto no es un relato fantástico, ni mitológico, y las siete cabezas y los diez cuernos tienen un significado que también se explica en Apocalipsis.

En el capítulo 17, Juan ve a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que también tenía siete cabezas y diez cuernos. Ante su asombro, el ángel le explica el misterio, y del verso 9 al 12, le explica que las siete cabezas son siete montees, y siete reyes, que la propia bestia es otro rey, el octavo, y que los diez cuernos son diez reyes más (Apocalipsis 17:3, 7, 9-12). De manera que tanto las cabezas como los cuernos, como la propia bestia en sí, son un símbolo que se usa para representar a reyes, y por tanto, desde la interpretación simbólica, la serpiente de Bereshit 3 es un rey (o una alianza de reyes),[5] contrario a יהוה y su Palabra, o lo que es lo mismo, una bestia, que es como se acostumbra a llamar a estos reyes y/o reinos en el Tanak.

Esta bestia tiene dos características:

  1. Es astuta. Tanto es así, que no había otra igual, de todas las vidas del campo era la más astuta, una excelente traducción del término hebreo arum, una palabra que tiene relación con arom/desnudo, el estado en el que estaba la humanidad y por el que no sentían vergüenza. Es en esa relación donde se aprecia como por la astucia de la serpiente, se destruirá la desnudez del hombre y su varona.
  2. Es creación. En tanto que es contada entre las vidas del campo que יהוה había hecho, es un ser creado (Iyov/Job 26:13), y ello implica que en ninguna manera, ni bajo ningún concepto, es igual al Creador.[6] Satanás está sujeto a יהוה y es Él quien marca lo que puede y lo que no puede hacer, algo que se aprecia con bastante claridad en el primer capítulo del libro de Iyov/Job.

Estas dos características nos dan equilibrio: es astuta, por tanto, hay que tener cuidado, pero es una criatura y no es soberana, por tanto, no hay que tener miedo; por encima de la serpiente, siempre ha estado, está y estará יהוה.

Bienvenido al origen.


[1] Según parece, el propio apóstol Pablo optó por esta interpretación (2 Corintios 11:3).

[2] En el Pentateuco Samaritano leen mentiroso o engañador, en lugar de serpiente (Juan 8:44). Además, hay que tener en cuenta que “nahásh” se usa en masculino en todo el capítulo, y mientras que serpiente es femenino, adivino o agorero son masculino.

[3] Es interesante notar también que יהוה le manda a su pueblo que no sean adivinos, es decir, “nahásh” (Vayikrá/Levítico 19:26; Devarim/Deuteronomio 18:10).

[4] En la mitología hinduista existen unos seres o semidioses con forma de serpiente llamados “nagas” (un término con cierta similitud al hebreo “nahásh”), y lo que nos llama la atención es que, curiosamente, algunos de ellos fueron representados con siete cabezas, como se puede apreciar en algunas de las estatuas del templo de Angkor Wat, o también en el caso de la protectora de Buda. Para más información véase el siguiente enlace: http://antediluviana.blogspot.com/2014/04/la-mitologia-naga-y-la-serpiente.html

[5] El hecho de que la serpiente sea un símbolo de un rey, y que por tanto, en el huerto de Eden empecemos a ver reyes y/o reinos, no es nada extraño. Véase Yehezquel/Ezequiel 28:11-13; 31:1-9, 16-18.

[6] Hay quienes piensan que no existe, mientras que otros lo elevan a la categoría del mismo יהוה. Sin embargo, tanto lo uno como lo otro, son distorsiones de las Escrituras. El equilibrio está en creer en su existencia, pero sin caer en el dualismo, sólo יהוה es Dios.

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