Bereshit 3:1-3 – La pregunta de la serpiente y la respuesta de la varona

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BERESHIT 3:1-3
LA PREGUNTA DE LA SERPIENTE Y LA RESPUESTA DE LA VARONA


Bereshit 3:1-3 – Y dijo a la varona: “— ¿Realmente Elohim dijo así: No comáis de todo árbol del huerto?” Y la varona dijo a la serpiente: “—Del fruto del árbol del huerto comemos, y del fruto del árbol que está en medio del huerto, Elohim dijo: No comeréis de él y no lo tocaréis, o moriréis.”


Después de presentarnos a la serpiente, leemos que ésta inició una conversación con la varona, y lo hizo siseando una pregunta sobre el mandamiento de Elohim, dado en Bereshit 2:13 (2:16). Sabemos que sus intenciones no eran buenas, y a poco que el lector conozca la historia bíblica, se hace evidente que יהוה no dijo eso en absoluto. Sólo tenemos que comparar la pregunta de la serpiente con la palabra de יהוה para darnos cuenta que existe una descarada contradicción. De hecho, es tan descarada que incluso se podría dudar de la astucia de la serpiente. Sin embargo, la astucia está presente en su modo de proceder.

DIFERENCIA ENTRE LA PREGUNTA DE LA SERPIENTE Y EL MANDATO DE יהוה
QUÉ PREGUNTÓ LA SERPIENTE QUÉ HABÍA DICHO יהוה
“— ¿Realmente Elohim dijo así: No comáis de todo árbol del huerto?” “—Comer de todo árbol del huerto, comerás.”

Al hacer una pregunta la serpiente logró tres objetivos:

  1. Cuestionar el mandato de יהוה.
  2. Sembrar una duda en la varona, a la vez que probar su conocimiento de la instrucción.
  3. Generar la necesidad de responder.

Digamos que la serpiente actuó como los pescadores, echó el anzuelo y esperó a que la varona lo mordiera, o mejor dicho, el nahásh, el hechicero, empezó a seducir a la varona con su astucia (2 Corintios 11:3) y la mujer fue seducida, cayó en la trampa. Pero no creamos que el error estuvo en el acto en sí, es decir, que la varona se equivocó por seguir la conversación, recordemos que Jesús de Nazaret, el Mesías, después de su ayuno en el desierto, respondió al tentador en tres ocasiones (Mateo 4:1-11). Más bien, cuando decimos que la mujer mordió el anzuelo al responder a la serpiente, nos referimos al contenido de su respuesta, a lo que ella le dijo, que puede dividirse en dos partes. Una primera parte que, sin ser puntillosos,[1] está acorde a lo que Elohim dijo. Y una segunda parte en la que hay varias diferencias.

DIFERENCIAS ENTRE LA RESPUESTA DE LA VARONA Y EL MANDATO DE יהוה
QUÉ RESPONDIÓ LA VARONA QUÉ HABÍA DICHO יהוה
“—Del fruto del árbol del huerto comemos.” “—Comer de todo árbol del huerto, comerás.”
“Y del fruto del árbol que está en medio del huerto, Elohim dijo: No comeréis de él y no lo tocaréis, o moriréis.” “Pero del árbol del conocimiento bueno y malo, no comerás de él, porque el día que tú comas de él, morir, morirás.”

En total podemos hablar de hasta tres modificaciones distintas:[2]

  • Modificación por omisión. Al responder, la varona no mencionó al árbol por su nombre. Se refirió al mismo como “el árbol que está en medio del huerto”, en lugar de “el árbol del conocimiento bueno y malo”. Se podría pensar que es algo que se sobreentiende, pero hay que tener en cuenta que el vocabulario modifica el pensamiento, y viceversa.[3] Por tanto, es importante llamar a las cosas por su nombre, sin omitir ni suavizar, y en este caso, la varona omitió el nombre del árbol prohibido so pena de muerte.

  • Modificación por sustitución. La segunda modificación fue sustituir al árbol de la vida por el árbol del conocimiento bueno y malo. La varona se refirió al árbol prohibido como “el árbol que está en medio del huerto”, cuando en realidad el árbol que estaba en medio del huerto era el árbol de la vida, y de ese sí podían comer. Así que en este punto las cosas ya no estaban tan claras en cuanto a qué árboles era permitidos y cuál no.[4]

  • Modificación por añadidura. Por último, la varona añadió algo. Además de concretar que no podían comer del árbol prohibido, añadió que tampoco lo podían tocar,[5] y lo dijo como si fuera palabra de Dios, pero יהוה no había dicho nada de eso. No había ninguna orden de alejamiento al respecto, podían tocar el árbol, podían tumbarse a su sombra, podían arrancar sus hojas, podían hacer todo, menos una cosa. Lo único que no podían hacer era comer de él. Con esto, la mujer hizo más prohibitivo el mandamiento, y lo prohibido atrae, de manera que a mayor prohibición, mayor atracción.

Ahora bien, ¿por qué la mujer modificó la instrucción de יהוה? ¿Lo recibió correctamente y ella lo alteró? ¿O acaso lo recibió ya modificado? En toda comunicación siempre hay un emisor y un receptor. El emisor es quien transmite un mensaje, y el receptor quien lo recibe. Cuando el receptor entiende el mensaje del mismo modo que lo dio el emisor, entonces podemos hablar de que la comunicación ha tenido éxito. Pero aunque esto parece fácil, no lo es, ya que se pueden dar distintas variables:

  1. El emisor da un mensaje correctamente y el receptor lo entiende correctamente.
  2. El emisor da un mensaje correctamente y el receptor lo entiende incorrectamente.
  3. El emisor da un mensaje incorrectamente y el receptor lo entiende correctamente.
  4. El emisor da un mensaje incorrectamente y el receptor lo entiende incorrectamente.

Y esto se puede complicar, especialmente en la comunicación oral, cuando el receptor a su vez, se convierte en emisor para un nuevo receptor, ya que en ese trasvase de información se puede alterar o modificar, a menudo sin querer, el mensaje inicial.[6]

Volviendo pues al texto que nos ocupa, entendemos que en el momento que יהוה dio la instrucción al varón, tocante a los árboles, la varona aún no había sido edificada (Bereshit 2:13-14 [2:16-17]). Por tanto, y a menos que יהוה se lo dijera luego a ella, en cuyo caso sería evidente donde estuvo el problema, lo más probable es que el varón transmitiera el mensaje a la varona, y en esa comunicación, que no fue exitosa por las modificaciones de la varona, pudo pasar alguna de las variables anteriores:

  1. El varón lo transmitió fielmente y la varona lo comprendió incorrectamente.
  2. El varón lo transmitió incorrectamente y la varona lo comprendió correctamente.[7]
  3. El varón lo transmitió incorrectamente y la varona lo comprendió incorrectamente.

Ahora, con este planteamiento no estamos buscando culpables, ni acusando a un sexo en detrimento del otro. Donde si queremos llegar es a la siguiente enseñanza: cuidado con la transmisión/recepción oral de las Escrituras, porque aun sin querer podemos omitir, sustituir o añadir nuestras propias palabras a la Palabra de יהוה. De hecho, Él mismo nos advierte en repetidas ocasiones con respecto a esto en el libro de Devarim/Deuteronomio:


“Y cuidaréis de hacer tal como YHVH vuestro Elohim os ha ordenado. No os apartéis a derecha ni a izquierda.” (Devarim/Deuteronomio 5:32, BTX4).

“Toda la palabra que yo os ordeno cuidaréis de hacerla. No añadirás a ello ni quitarás de ello.” (Devarim/Deuteronomio 12:32, BTX4).

“Actuarás según la ley y según el juicio que te digan (los levitas y el juez). No te apartarás ni a derecha ni a izquierda de la sentencia que te declaren.” (Devarim/Deuteronomio 17:11, BTX4).

“No te apartarás, pues, ni a derecha ni a izquierda de ninguna de las palabras que yo os ordeno hoy, para ir en pos de otros dioses y servirles.” (Devarim/Deuteronomio 28:14, BTX4).


También se nos dice así en el libro de Yehoshúa/Josué:


“Solamente esfuérzate y sé muy valiente, observando y haciendo según te ordenó mi esclavo Moisés. No te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que tengas buen éxito dondequiera que vayas.” (Yehoshúa/Josué 1:7, BTX4).

“Por tanto, esforzaos mucho en guardar y hacer todo lo que ha sido escrito en el rollo de la ley de Moisés, a fin de que no os apartéis ni a diestra ni a siniestra.” (Yehoshúa/Josué 23:6, BTX4).


Es necesario, por tanto, a la luz de tanta advertencia, y de lo que ocurrió en el huerto de Eden, que conozcamos muy bien las Escrituras, incluyendo por supuesto la Torah y las leyes que en ella se formulan,[8] sin añadir, ni quitar, sino tomando la Palabra como viene, tal y como lo hizo Jesús, quien ante la tentación usó fielmente las Escrituras. Él no discutió ni argumentó, como tampoco reprendió a Satanás ni usó versículos como si fueran fórmulas mágicas, él más bien lo resistió sometiéndose a יהוה y a su Torah sin modificarla, sino citándola con propiedad, pues no dijo otra cosa sino lo que estaba escrito, y con eso venció la tentación. Por tanto, sigamos el ejemplo del Mesías, y no el de la varona que, fuera por una o por otra causa, lo que está claro es que ella no conocía con exactitud el mandato divino,[9] y aprovechando esa confusión, la serpiente continuó adelante con su plan.

Bienvenido al origen.


[1] Si queremos ser puntillosos notaremos la ausencia del absoluto “todo”, pero insistimos que en líneas generales el mensaje coincide.

[2] Por no hablar de lo poco enfática que se muestra en la consecuencia con respecto a Elohim. La varona dice: ”o moriréis”, mientras que יהוה afirma: “el día que tú comas de él, morir, morirás.”

[3] Algunos ejemplos son: aborto = interrupción del embarazo; separación = cese temporal del matrimonio; fornicación = derecho a roce; pecado = error. Otros ejemplos se pueden observar en el vocabulario político.

[4] Sustituir un árbol por otro es muy peligroso. Al hacerlo se tiende a caer en el engaño de que uno come lo que debe, mientras que se abstiene de lo que no debe, cuando la realidad es que uno se está absteniendo del árbol de la vida, y está juzgando desde su propio criterio, como si fuera el criterio divino. Por tanto, el centro debe ser siempre la palabra de יהוה y el testimonio del Mesías. En el momento que el centro deje de ser ese, y lo confundamos con nuestro criterio, caer en la tentación inicial es cuestión de tiempo.

[5] Cuenta la leyenda que cuando la varona dijo que no lo podían tocar o morirían, la serpiente, tan astuta como era, tocó el árbol y le dijo: “- Lo ves, no moriréis, yo he tocado el árbol y no he muerto.” De modo que cuando añadimos algo a las Escrituras, lo único que hacemos es darle más fuerza a la serpiente para usar eso en nuestra contra.

[6] Un buen ejemplo de ello es el juego popular del teléfono escacharrado.

[7] Esto es sencillo, la mujer pudo haber entendido bien un mal mensaje. El varón se lo transmitió con errores, y ella, no sabiendo que eran errores, lo tomó al pie de la letra, sin añadir ni quitar. El problema en tal caso hubiese sido que el mensaje venía modificado.

[8] Para una visión de la Torah y sus deformaciones véase Mateo 12:2, 10; 16:6-12; 19:3;  Marcos 7:10-13.

[9] Sería interesante analizar esta problemática a la luz de la tipología presente en el relato. Si recordamos, la varona es un tipo, una sombra, del pueblo de יהוה. Y así como la varona modificó la instrucción de יהוה, así también lo ha hecho el pueblo de יהוה, y eso ha traído sus consecuencias, y las sigue trayendo a día de hoy: se come del árbol del conocimiento del bien y del mal, trayendo muerte, en lugar de comer del árbol de la vida.

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