Bereshit 17:5-6 y 15-16 – ¿Por qué יהוה cambió el nombre de Ab’Ram y Sarái? – Parte 2

 

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BERESHIT 17:5-6 y 15:16
¿POR QUÉ יהוה CAMBIÓ EL NOMBRE DE AB’RAM Y SARÁI? – PARTE 2


Bereshit/Génesis 17:5-6 – “Y no se llamará más tu nombre Ab’Ram, tu nombre será Ab’Raham, porque te haré padre de multitud de naciones. Y te haré fructificar mucho, muchísimo, y haré naciones de ti, y de ti saldrán reyes.”


Bereshit/Génesis 17:15-16 – “Y Elohim dijo a Ab’Raham: “—Sarái, tu varona, no se llamará su nombre Sarái, sino que Sarah será su nombre. Y la bendeciré y de ella también te daré un hijo, y la bendeciré, y será por naciones, y reyes de pueblos serán de ella.”


EL SIGNIFICADO DE LOS NOMBRES

El nombre Ab’Ram/Abram está compuesto de dos palabras que son Ab y Ram. Ab significa padre y Ram literalmente hace referencia a una elevación. Luego, Ab’Ram/Abram se podría traducir por padre elevado o enaltecido. Sin duda es un nombre importante, sobre todo bajo una consideración humana, pero también está lleno de arrogancia, no por ser padre, no hay nada de malo en la paternidad, es más, forma parte del propósito del Eterno desde la creación (Bereshit/Génesis 1:28), sino más bien por ser estar en alto (Mateo 23:8-10). Y de igual manera ocurre con Sarái/Sarai. Todo parece indicar que este nombre proviene de la palabra hebrea sar y se usa para hacer referencia a alguien que tiene dominio o autoridad. Luego, Sarái/Sarai bien podría traducirse por dominante.

De modo que la identidad de este matrimonio estaba fundamentada en su grandeza y poderío. Pero יהוה cambió eso. A Ab’Ram/Abram lo llamó Ab’Raham/Abraham, de nuevo un nombre compuesto por Ab cuyo significado ya hemos considerado, y Hamon que es una referencia a la frase: “porque te haré padre de multitud de naciones (goyim = gentiles)” (Bereshit/Génesis 17:5). De hecho, ese fue precisamente el motivo del cambio, una promesa cuyo cumplimiento no dependía de la capacidad humana sino del poder divino, recordando que יהוה es El’Shaddái, tal y como se reveló al inicio de este capítulo (Bereshit/Génesis 17:1).

Y de igual manera ocurrió con Sarái/Sarai. Ella pasó a llamarse Sarah/Sara, cuyo significado parece ser princesa e incluso reina, aunque también podría traducirse por dama o señora. Y aunque continuó teniendo un nombre con autoridad, no era igual que antes, pues ahora tenía autoridad en virtud de la promesa, pues la bendición que יהוה pronunció sobre ella fue que sería madre, por tanto matriarca de Yisra’El/Israel, y naciones (goyim = gentiles) y reyes o reinos saldrían de ella, y todo ello por el poder de יהוה.

Así que, un cambio tan leve como podría considerarse el añadido de una simple letra, produjo una transformación absoluta en la identidad de este matrimonio. De modo que, como decíamos, la identidad de Ab’Raham/Abraham y Sarah/Sara dejó de estar fundamentada en su humanidad, en su carne, y pasó a estar cimentada en el Pacto que de יהוה había establecido con ellos, todo el énfasis pasó de ellos a la promesa de יהוה y en el poder que Él tiene para llevarla a cabo. Bendito sea su Nombre por tan gran y maravillosa obra.

DE LA ESTERILIDAD A LA FERTILIDAD

Como bien sabemos todos los que conocemos el relato bíblico, la historia no terminó aquí. Además de todo lo que hemos tratado con respecto a los nuevos nombres, y por tanto a la nueva identidad, este cambio trajo un resultado. Fue una transformación que les capacitó para engendrar vida.

Es curioso como el hijo prometido nació un año exacto después de este episodio. Antes, mientras Ab’Ram/Abram y Sarái/Sarai tuvieron su vieja identidad, no pudieron de ninguna de las maneras engendrar a Yishaq/Isaac, esto sólo ocurrió después, con los nuevos nombres. Así que, de algún modo, bajo la nueva naturaleza, si es posible hablar en estos términos, habían pasado de muerte a vida, de la esterilidad a la fertilidad. Es cierto que Ab’Ram/Abram era fértil, lo sabemos por el nacimiento de Yisma’El/Ismael (Bereshit/Génesis 16:15) y por el de los hijos que tendrá con Qeturah/Cetura (Bereshit/Génesis 25:1-4). Sin embargo, aun este varón precisó de la presencia divina, necesitó ser renovado, para engendrar un hijo según la promesa, ya que sólo después de este episodio nació su amado Yishaq/Isaac.

En el caso de Sarái/Sarai, ella si era estéril, pero al quitarle una letra y recibir en su lugar la presencia divina por medio de la letra Hei, lo que estaba ocurriendo de manera simbólica era que su esterilidad estaba siendo removida, y en su lugar se le estaba impartiendo la vida del Altísimo, vida que le permitió concebir, dar a luz y nutrir a la simiente prometida. Y es que tal y como hemos dicho, en este capítulo יהוה se reveló como El’Shaddái. Él es quien hace posible que lo prometido sea una realidad.

Y de igual manera ocurre con cada persona que pasa a formar parte del pueblo de יהוה por gracia, por medio de la fe en Yehoshúa/Jesús nuestro Mesías (Efesios 2:8). Es Él quien nos imparte su vida, mediante el don del espíritu, prometido y anunciado por los profetas. Él nos capacita para obedecerle poniendo la silenciosa presencia de su espíritu en nosotros. Es de esa manera que pasamos de muerte a vida, así es que nacemos de nuevo, así somos nuevas criaturas en Él. Y todo gracias al Nuevo Pacto confirmado por la sangre de nuestro Mesías Yehoshúa/Jesús. Por él somos injertados, por él somos redimidos, y ahora nuestra identidad no depende de nosotros mismos, sino que está cimentada y arraigada en la promesa del Padre, pues antes estábamos sin Mesías, alejados de la ciudadanía de Yisra’El/Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo (Efesios 2:12), pero ahora ya no somos extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Yehoshúa/Jesús el Mesías (Efesios 2:19-20). Ahora somos linaje escogido, sacerdocio real, nación santa, pueblo por posesión (1 Pedro 2:9). Y es precisamente este cambió el que nos capacita para engendrar vida según la promesa, es esta transformación la que nos otorga el poder para fructificar y multiplicarnos, y todo por medio de la presencia de Dios en cada uno de nosotros. Una presencia que a veces se añadirá y separará, como en el caso de Ab’Raham/Abraham donde la Hei fue añadida y puesta en medio de Ram (elevado o enaltecido), y como ocurrió en el segundo día de la creación, donde Él puso su trono, los Cielos, en medio de las aguas para separar las de arriba de las de abajo. Otras veces quitará para ponerse en lugar de lo quitado, como en el caso de Sarah/Sara donde la Yod fue quitada y en su lugar puso la Hei, o como ocurre también bajo el Nuevo Pacto, donde el corazón de piedra es quitado y en su lugar es puesto un corazón de carne (Yehezq’El/Ezequiel 36:26). De tal manera que veces יהוה separará lo que no puede estar unido, y otras quitará lo que sencillamente no puede estar, cambiándolo por algo que debe estar. Pero sea de un modo o de otro, siempre y en todo caso, para que nuestra identidad como pueblo de יהוה esté fundamentada en la promesa, Él tiene que estar presente, transformándonos y capacitándonos a cada uno de nosotros. A Él sea toda la gloria.

Bienvenido al origen.

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