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Alcanzando metas

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Historia del ministerio

Por varios años estuve enseñando la Palabra de Dios, predicando en iglesias, dictando clases en seminarios, impartiendo estudios a grupos… hasta que un día una duda me asaltó: “¿De qué trata la Biblia?” Me di cuenta de que no tenía una respuesta clara, y que necesitaba conocer la Palabra de Dios de principio a fin de un modo más completo. Así que empecé a orar al respecto. Tras varios meses Dios me llevó a estudiar la esperanza bíblica.

Al principio estuve algo contrariado. Supuestamente, tenía muy claro ese tema. Después de morir iría al cielo porque creía en Jesús. Aun así empecé a estudiar todos los versículos relacionados con la esperanza. Fue entonces cuando esta frase del apóstol Pablo me impactó: …porque por la esperanza de Israel estoy sujeto con esta cadena (Hechos 28:20). ¿La esperanza de Israel? Nunca imaginé que Israel tuviera una esperanza. ¿Qué quiso decir Pablo con aquellas palabras? Y más aún, ¿por qué estaría preso por esa esperanza? Era evidente que para Pablo se trataba de algo realmente importante, incluso estaba padeciendo por ello. Tenía muchas preguntas, y gracias a Dios sabía dónde encontrar las respuestas.

Empecé a releer la Biblia con hambre y sed de conocer la Palabra de Dios como nunca antes, y aunque la había leído varias veces en el pasado, en esta ocasión sentía como si la leyera por primera vez. Pensaba: “un momento ¿esto siempre estuvo en mi Biblia?” Era increíble. Realmente fue un nuevo comienzo para mí. Lo que empezó como una crisis, Dios lo usó para llevarme a un nuevo nivel de conocimiento de su Palabra. Así como Pablo, no consulté con carne ni sangre sino que volví al origen, al Génesis, y empecé a estudiar ese libro palabra por palabra, lo que me llevó a estudiar Hebreo Bíblico por más de tres años, y así conocer no sólo el libro del Génesis sino también los demás libros de la Biblia. Empecé a profundizar en la cultura del Antiguo Oriente Próximo, a conocer los tiempos de Jesús, sus hebraísmos, la historia del pueblo judío, y muchos otros temas. Era tanto lo que aprendía y el crecimiento espiritual que aportaba a mi vida y la de mi familia que pronto comprendí que no podía quedarme con eso sólo para mí. Fue entonces cuando mi esposa recibió una palabra: “sin miedo y sin temor la Palabra correrá”. Así que nos agarramos a eso y con la valentía que Dios requería de nosotros empezamos.

Aunque el camino no siempre ha sido fácil, hoy, después de más de siete años en esta andadura, puedo decir que en efecto la Palabra de Dios ha corrido como nunca hubiésemos podido imaginar. Miles de personas de más de 130 países de todo el mundo están accediendo día tras día a los contenidos de Bienvenido al origen, y cientos ya se han beneficiado de nuestras enseñanzas y recursos de estudio bíblico. Sin embargo, aún quedan metas que alcanzar y queremos ir a por ellas con tu apoyo. ¿Lo hacemos juntos?

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