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BERESHIT 3:21 – EL VESTIDO DE ADAM

Por medio del vestido de Adam, vemos el cuidado y la misericordia de יהוה. Además, el vestido de Adam es una sombra del Mesías y un ejemplo divino de nuestro proceder como pueblo santo, para con el necesitado.


Bereshit/Génesis 3:21 – E hizo יהוה Elohim para el hombre y para su varona, túnicas de piel y los vistió.


Los capítulos 2 y 3 de Bereshit muestran a Dios desarrollando un amplio surtido de oficios. Aparece como jardinero (plantó un jardín), alfarero (moldeó al hombre y a los animales), cirujano (anestesió al hombre y tomó uno de sus costados, cerrando la carne en su lugar), constructor (edificó una varona), e incluso como curtidor y sastre (hizo túnicas de pieles y vistió al hombre y a su varona).

Por supuesto, Dios es Dios, y como tal no lleva a cabo este u otros oficios, y en el supuesto que lo hiciera, de ninguna manera sería como lo haría cualquier persona. No obstante, el uso de antropomorfismos ayuda al lector a entender las acciones del Creador y revelan cuestiones referentes a su persona y obra. Por ejemplo, el caso que nos ocupa: el vestido de Adam.

Después de comer del fruto prohibido, como resultado del mismo, la vergüenza, desconocida para el ser humano hasta ese momento, les embargó de tal modo que se hicieron ceñidores, cosiendo hojas de higuera, para cubrir su desnudez. Quizá era lo que tenían más a mano y, después de todo, es probable que con esas vestiduras improvisadas lograran su objetivo. Pero incluso en un entorno tan idílico, como lo fue el jardín de Edén, no es difícil apreciar la fragilidad de las mismas. Un hecho mucho más evidente aún, si consideramos que la situación del ser humano estaba a punto de cambiar por completo.

יהוה Elohim ha interpelado al hombre y a su mujer, los ha juzgado y, hablando en plural, concluye que en su estado presente, conocedores del bien y el mal como son, es preferible que no tomen del árbol de la vida y alcancen así la vida eterna. Para ello, יהוה repudia al hombre, le echa del jardín y le deja sin patria. Sin duda este es un escenario desolador, cuya intensidad se ve mitigada por unas palabras previas:


E hizo יהוה Elohim para el hombre y para su varona, túnicas de piel y los vistió. (Bereshit 3:21).


El cuidado de יהוה para con el hombre

Antes de la expulsión, quizá considerando lo inútiles que les resultarían los ceñidores en un hábitat infinitamente más agreste, יהוה Elohim lleva a cabo un acto que expresa un cuidado muy superior al de un simple creador. Más bien se parece al de una madre, o padre, cuando tiernamente ayudan a su infante a ponerse todas y cada una de las piezas de ropa, cuando éste apenas se tiene en pie.

En una ocasión, Yehoshúa/Jesús de Nazaret habló de este cuidado. Invitó a su audiencia a considerar la dignidad con la que Dios viste a los lirios del campo que, siendo pasajeros como son, ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos (Mateo 6:28-30; Lucas 12:27-28). Luego, si así viste Dios a la hierba del campo, ¿no iba a vestir mucho mejor al hombre que había creado a su imagen y semejanza? En efecto. Como Dios misericordioso, pues recordemos que el hombre y su mujer ya habían pecado y no existía razón para semejante intervención, el Santo, bendito sea, hizo algo para el ser humano, túnicas de piel, e hizo algo por el ser humano, lo vistió.

MISERICORDIA CREATIVA

MISERICORDIA SERVICIAL

יהוה Elohim hizo túnicas de pieles.

יהוה Elohim vistió al hombre y a su varona.

El vestido de Adam y La misericordia creativa de יהוה: “hizo (…) túnicas de piel”

Pero, ¿por qué la Torá, en la que ninguna palabra falta y ninguna sobra, especifica el tipo de prenda y el material que usó? ¿Por qué יהוה hizo túnicas habiendo podido hacer cualquier otra prenda? ¿Y por qué piel habiendo podido usar cualquier otro tejido? Son diversas las opciones en la que el texto bíblico podía haber omitido uno de los dos detalles, o ambos a la vez. Entonces, ¿por qué están presentes?

Como se ha dicho, el hombre iba a pasar de un entorno más o menos tropical, el jardín del Edén, a un hábitat con mayor hostilidad. Quizá nunca experimentó frío, pero ahora lo iba a experimentar, o probablemente nunca estuvo expuesto a las inclemencias del tiempo, pero ahora lo estaría. Sea de un modo o de otro, la túnica era la prenda que mayor protección le ofrecía al ser humano fuera del jardín, sobretodo siendo de piel, como es el caso, ya que es un material más resistente que un tejido, como el lino, el algodón o la lana.

A su vez, la túnica, por sus dimensiones, también solucionaba y por mucho, el actual problema de su desnudez. Ellos se habían hecho unos ceñidores, una especie de taparrabos, que a duras penas les solventaban el inconveniente. Entre otras cosas porque unas hojas de higuera arrancadas del árbol, no tardarían en secarse, y una vez secas se resquebrajarían fácilmente, dejando de nuevo al descubierto aquello que el hombre, a raíz del pecado, quería ocultar. Mientras que una túnica de piel, además de cubrir prácticamente la totalidad del cuerpo, es más resistente ante posibles daños y roturas.

Pero aún hay más. Sabemos que las pieles son de origen animal y, generalmente, se obtienen dando muerte al animal del que se quiera obtener la piel. Por tanto, a menos que יהוה hiciese aparecer las túnicas por arte de magia, en este punto de la historia, algún animal tuvo que morir, cumpliéndose así la palabra de יהוה, cuando dijo: “el día que comas del árbol morir, morirás”, o como se puede traducir también, “matarás”.

Es decir, que comer del fruto prohibido no sólo le iba a causar la muerte al hombre, sino también a otros. En este caso, a un animal. Y aunque no se concreta la especie, no especifica si fue un cordero o un tejón, lo que si empieza a establecerse, implícitamente y quizá de forma muy primaria, es el concepto de la necesidad de la muerte del inocente para cubrir la desnudez, o la vergüenza, del hombre pecador.

Este concepto se irá desarrollando en la historia bíblica de la redención, llegando incluso, como no puede ser de otra manera, hasta el mismo Yehoshúa/Jesús de Nazaret, que será visto por Juan el bautista como el Cordero definitivo que, de una vez y para siempre, se ofreció a sí mismo por el pecado de la humanidad, y en especial de su pueblo Yishra’El/Israel.

Es evidente, por tanto, el motivo por el cual el Eterno actuó en favor del género humano y decidió hacerle túnicas de piel y vestirle, antes de echarle del jardín. Era algo imprescindible, no sólo para la supervivencia de la especie, sino para que un día el hombre pudiese volver a su verdadero hogar, el jardín del Edén.

 

DIFERENCIAS ENTRE LOS VESTIDOS

 

VESTIDO DEL HOMBRE

VESTIDO DE יהוה ELOHIM

AUTOR

El género humano

יהוה Elohim

ORIGEN

Terrenal

Celestial

TIPO

Ceñidor

Túnica

MATERIAL

Hojas de higuera

Piel

USO

Cubrir vergüenza

Cubrir pecado

El vestido de Adam y la misericordia servicial de יהוה: “los vistió”

Además de hacer las túnicas de piel, como sabemos, יהוה también los vistió. De esta acción ejemplar habría mucho que decir, pero quisiera subrayar una aplicación práctica al respecto.

Si Dios, siendo quien es, tuvo a bien “humillarse” y servir al ser humano vistiéndole cuando, a efectos prácticos, estaba desnudo, si lo hizo también por medio de Yehoshúa/Jesús el Mesías, y lo hará de nuevo a su regreso, anunciando la plenitud de la redención por boca del profeta, diciendo:


“Con sumo gozo me regocijaré en YHVH; mi alma se alegrará en mi Dios, porque me ha vestido con ropas de salvación, me ha cubierto con el manto de la justicia, como el novio y el sacerdote se visten espléndidamente, y como la novia se engalana con sus joyas.” (Yesha’Yah/Isaías 61:10, BTX4. Énfasis añadido).


¿Qué razón habría para que quienes formamos parte de Su pueblo, no hagamos lo mismo? ¿Acaso tenemos mayor rango que el Eterno? Ni por asomo. No sólo no lo tenemos mayor, sino que no le llegamos ni a la suela del zapato, por usar una expresión comprensible. Por tanto, tomemos nota de semejante muestra de caridad del Santo, bendito sea, y hagamos lo mismo. Vistamos al desnudo, cuidémosle, otorguémosle dignidad. Y que sea en todos los sentidos. Por supuesto, espiritualmente, pero también física y emocionalmente. De manera que, nuestra fe sea visible por nuestro obrar. Pues, como dijo Santiago:


Si un hermano o una hermana andan desabrigados y carecen del sustento diario, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas necesarias para el cuerpo, ¿de qué sirve? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. (Santiago 2:15-17, BTX3).


En la medida que vistamos a otros, curiosamente, también nos estaremos vistiendo a nosotros mismos. Pues, el lino fino del vestido de la esposa, no es otra cosa sino las acciones justas de los santos (Apocalipsis 19:8).

Bienvenido al origen.

 


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